Proyecto Cártama cumple un curso: el profesorado

En los estertores de esta andanada de burocracia que cada curso nos reserva antes de las vacaciones llega el momento de reflexionar sobre este primer año. Es preciso hacerlo aunque sólo sea por la gran cantidad de personas, muchos de ellos docentes, que conscientes de la dificultad del reto que abordamos y compartiendo con nosotros la ilusión de llevarlo a buen puerto, nos han brindado una palabra de aliento, una visita al centro, una invitación a contar el proyecto o incluso abrazos gratis en algunos eventos. Así que este balance es también una forma de agradecimiento.
Vaya por delante que carece de la menor intención comprensiva; quizás se podrían hacer tantas valoraciones como miembros hay en nuestra comunidad educativa y todas igualmente legítimas. Y como sabemos que el punto de vista ubicuo, absoluto, desde el que se ve lo real, no existe, serían deseables perspectivas de otros docentes, de madres y padres y del alumnado del IES Cartima para componer algo parecido a la objetividad.
Un aviso para quienes leen este blog por primera vez: en esta entrada no encontrarán referencias a las numerosas carencias materiales que hemos tenido que afrontar, a las graves dificultades económicas arrostradas, a la ausencia de las más básicas orientaciones para la puesta en marcha del centro, o a la lentitud exasperante de algunos procesos relacionados con la misma que han afectado seriamente a nuestro trabajo. Estábamos avisados antes de empezar y creo que un relato de los mismos carece de interés para todos los que nunca tendrán que poner en marcha un centro nuevo. [Fin de los prolegómenos].

Tener profesorado comprometido con su oficio es lo mejor que le puede pasar a un alumno, y por tanto a sus familias, y desde luego a todo un claustro. Cuando decía Stenhouse que son los profesores los que va a cambiar el mundo de la escuela, comprendiéndolo, sabía de lo que hablaba. Y si dan el salto cualitativo de trabajar en equipo el potencial de mejora crece exponencialmente. De hecho, si tuviera que elegir un indicador para representar la esencia del cambio que está suponiendo Proyecto Cártama  sería la evolución del profesorado, su desarrollo profesional. La capacidad que está demostrando para trabajar conjuntamente, para alcanzar acuerdos globales y aplicarlos, para renunciar a una parte de la soberanía docente individual en aras de un proyecto educativo conjunto es infrecuente en la escuela pública y particularmente relevante en un grupo humano conformado con la diversidad como premisa. La Educación aporta más valor formativo cuanto más se parece a la realidad, cuanto más auténtica, y si hay algo que el mundo nos muestra cada día es la diferencia, el contraste, la heterogeneidad, o sea, riqueza.
Que un docente, que nunca antes había trabajado en A.B.P. cuando llegó al centro en septiembre, haya propuesto a final de curso una reunión para empezar a planificar los proyectos interdisciplinares del curso 2015/16 cuando acabábamos de terminar de evaluar y entregar las notas, sin darnos un respiro,  puede servir como ejemplo del cambio. O la gran transformación que ha experimentado la visión de la evaluación del alumnado dotándola de mucho valor formativo e introduciendo elementos de reflexión, uno de los grandes retos del curso 2014/15. O los comentarios de otro docente, que había cuestionado abierta y reiteradamente el trabajo por proyectos, elogiando la capacidad que estaba mostrando buena parte del alumnado para relacionar conceptos de distinas asignaturas y aplicar en unas lo que aprende en otras. O los acuerdos sobre los criterios de evaluación comunes, o el uso extendido de las rúbricas de evaluación, o la valoración del desarrollo de las competencias más allá de los contenidos conceptuales, ... Si en algún momento el recuento de este proceso remite a algún lector a la idea de simplicidad o a la de sencillez pido disculpas de antemano: nada más lejos de la realidad. No olvidemos que poner en marcha un proyecto de innovación implica asumir la necesidad de sacar al profesorado de su zona de confort. Y la reacción natural en estos casos es ofrecer resistencia; hemos tenido que ir encontrando equilibrios para afrontar numerosas dificultades hasta que el A.B.P. se ha convertido en una práctica cotidiana y hemos empezado a asumir que el curriculum también se puede desarrollar mediante proyectos, y que el alumnado desarrolla mucho mejor las competencias. Mientras tanto en cada debate han aflorado nuestras distintas concepciones de la escuela, nuestra experiencia como docentes, y por supuesto nuestro carácter, todos ellos muy diversos.
El camino hacia la construcción de una comprensión compartida de la escuela se parece a la conquista de un territorio palmo a palmo, con avances y retrocesos, con desgaste personal por momentos, incluso con bajas en el camino. Pero todos los sinsabores se terminan aceptando cuando la honestidad profesional es inquebrantable, como ha sido el caso en el IES Cartima. 
A este desarrollo profesional creo que han contribuido múltiples factores: la disposición para formarse de la gran mayoría del profesorado, la observación sistemática de clases de compañeros/as con experiencia en A.B.P. al haber dos docentes en el aula en muchas horas, las reuniones semanales de los equipos educativos, el emplazamiento de estos en el centro de la organización frente a los departamentos didácticos, el proceso de acompañamiento a los docentes muy adaptado a cada uno, la formación en centro, ... y muchas otras medidas destinadas a conformar un contexto seguro de aprendizaje en comunidad, por utilizar la expresión de Korthagen. Los docentes lo necesitamos para construir nuestros complejos roles profesionales y las maneras de pensar acerca de la práctica docente; la innovación surge de la autoconfianza.
Otra conclusión es que hemos de estar dispuestos a asumir riesgos en la escuela. A veces tendremos que tomar decisiones sobre cuyas consecuencias no tenemos garantías de éxito; de otra manera hubieran sido imposibles proyectos como el de BTOY en el IES Cartima (Andrea Michaelsson nunca había trabajado con 95 alumnos de 1ºESO que elaboran un mural en una semana), que han marcado un punto de inflexión definitivo en el desarrollo del A.B.P. en nuestro centro.
Son muchos los aspectos que tenemos que mejorar todavía como equipo; nuestro nivel de autoexigencia es alto y en breve comenzaremos a elaborar las propuestas de mejora para el próximo curso tras la Memoria de Autoevaluación. Pero me quedo con la comida de despedida del día 30 de junio en la Estación de Cártama: las risas, la complicidad, los planes para el verano transmitían una convicción íntima asumida en equipo: otra escuela es posible aquí y ahora; y vamos a seguir trabajando con todas nuestras fuerzas para hacerla real.
Felices vacaciones.

José María Ruiz Palomo

3 comentarios:

  1. Muchas gracias, José María, por haberme invitado a participar en el Proyecto Cártama casi desde que comenzó a gestarse y asistir a su parto, a veces doloroso, a veces embargante de emociones positivas. Por si faltaran símbolos imaginarios, nuestras dos compañeras felizmente embarazadas, Inma y Araceli, lo pueden contar como parte de su propio existir "en el cuerpo". Creo que nos han dado luz antes de dar a luz.
    Ha sido una experiencia intensísima, que ha desafiado las cualidades humanas del profesorado, además de las técnicas. "Errare humanum est", a diferencia de las imágenes dogmáticas de religiones e ideologías... Solo quien reconoce que es falible puede acompañar a otros aprendices humanos, en el camino compartido de cambiar el mundo. No solo hay que indignarse por los impedimentos a la justicia social y la desigualdad en la educación. También hay que darse la oportunidad de mejorar personalmente: "cambia tu vida para...".
    Me sorprendo equivocándome como quienes me enseñaron; por ejemplo, mi querido profesor de Lengua y Literatura en 6º de EGB. Gracias a él mis compañeros y yo descubrimos un mundo inmenso, creado con nuestras palabras, imágenes, reflexiones; pero se cabreaba de vez en cuando. ¿A veces somos (soy) demasiado exigentes? Sí, creo que sí, por lo que me voy a aplicar el lema del movimiento "Slow Education": ABP a ritmos pausados, que den espacio-tiempo para la plena participación: debate y definición de las rúbricas, autoevaluación y coevaluación; lo he hecho este año, sí, pero bajo el lema del "fugitivo": "deprisa, deprisa".
    Lo hemos disfrutado, sí, porque (y cuando) las niñas y los niños han gozado aprendiendo. Cuando más, en el trabajo a diario con Inma Velasco, gracias a la genial idea de que los refuerzos de Lengua se aplicaran en el aula en forma de apoyos integrados e inclusivos.

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    1. Joaquín, no se me ocurre forma de agradecimiento mejor que la entrega y el compromiso que has demostrado con el proyecto. Pero no a mí: los agradecidos han sido el proyecto, el grupo, la comunidad educativa. Las conclusiones del enorme esfuerzo de este curso todavía maduran dentro de nosotros y nos serán útiles en el futuro; las vivencias son buenas maestras, nos acompañan para siempre. No te deseo suerte; no la necesitas; quizas tiempo. Otro abrazo más.

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  2. Hemos hecho del centro un organismo ciudadano y una escuela de ciudadanía educadora, gracias a la colaboración en red con socios/as e invitados expertos, con familiares voluntarios, con las niñas y los niños en calidad de mediadores y colaboradores en la docencia. Es mejorable, pero ya está plantado el germen.
    Admito que me ha sabido mucho más auténtica la colaboración presencial que la virtual, aunque era y soy partidario de la educación expandida. Esta vez lo ha sido de veras.
    Un abrazo a todo el equipo ampliado: Andrea Michaelsson, Omar, María Boza, Cristina García, la Bibliotecaria Municipal, Fernando Bravo, el cronista de la Villa, Marta la biodiseñadora, Ángeles la educadora social vocacional, los estudiantes del Prácticum, Roberto y Javier, los amigos Alfredo Hernando, Fernando Trujillo; los familiares pedagogos, Beli, Toñi, María Fuentes, Pepe, Juan Carlos, Julio, Silvia, Catarina, Ana Pilar, Ana Mari, María Jesús, y tantos/as que me dejo en el tintero. Teniendo en cuenta que solo había 10 docentes y 95 alumnos/as, la incidencia de otros agentes en los procesos de aprendizaje por proyectos, sobre todo, ha sido extraordinaria.
    Os merecéis otra oportunidad en mejores condiciones.

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